Con la brillantez en la mirada que caracteriza a la artista plástica Diana Guarneros, nos recibe en la casa donde se hospeda en Cancún, un lugar acogedor en el que confluye el arte y la belleza humana.
“Mis pinturas tienen la intención de ser mensajes destinados al alma de cada ser para conectar nuestra sabiduría interior, son mapas de libertad o conjuros mágicos, cuya función es la de invitarnos a experimentar nuestra conexión con la naturaleza del universo, es un modesto intento de recuperar el verdadero conocimiento en términos de una totalidad: cuerpo-mente-espíritu”.
¿De qué se tratan los talleres
que has venido a impartir aquí,
a Cancún?
Son talleres de creatividad en los que desarrollamos el camino del arte como curación a través de las artes visuales. Para que exista una transformación debe haber un trabajo interno y se da una curación, entonces el ser humano es una totalidad: cuerpo-mente-espíritu.
Si estamos enfermos es porque alguna de estas partes está alienada y el arte es un medio increíble que nos ayuda a integrar estas partes alienadas. Aquí podemos ver al arte como un puente entre el mundo invisible y visible, y en el proceso creativo se construye este puente para dar forma expresiva a las imágenes de nuestra intuición, de nuestros sueños, de la vida cotidiana, este proceso creativo nos lleva a la curación y a nuestra creatividad.
¿Cuál es la metodología
para lograr este objetivo?
Desarrollé una metodología con un amigo y maestro, el doctor Daniel Burton, a través de la sicología, y aunque yo no soy sicóloga, le di un contexto, un fundamento en el marco del arte y decidí hacer una investigación que me llevó casi seis años. Hice una maestría en historia del arte y mi trabajo de investigación y mi propuesta: “El arte como camino de curación. La función del símbolo y el mito”, hizo que basara este estudio en diferentes disciplinas como la antropología del arte, la filosofía, la hermenéutica, la fenomenología, la sicología, dentro del contexto de la historia del arte, aunado a mi vivencia personal, descubrí cómo el proceso creativo en sí mismo es transformador y curativo; a raíz de un accidente, en mi percepción comprendí cómo el color influía en mi estado de ánimo, lo modificaba para bien, y más adelante llegó en mí un interés profundo de darle un fundamento teórico, académico, a esta investigación. Y así surge mi propio método.
¿Qué esperas de esta investigación práctica, de manera personal?
Me gustaría regresar al arte su función evocadora, transformadora, como en la antigüedad, en el paleochamanismo, cuando todo el arte estaba integrado: danza, música, canto, pintura estaban unidos para hacer acuerdos con los elementos, para relacionarnos con el universo; para entendernos a nosotros mismos, se le bailaba a la tierra, se le cantaba al cielo, a nuestro abuelo fuego.
Se considera que el primer artista y el primer curandero o curador fue el “chamán”, quien a través de todas estas prácticas daba una forma expresiva a todos los momentos predecibles e impredecibles de la vida, como lo es la muerte
La historia del ser humano se estudia a través de los vestigios que quedaron de las expresiones artísticas y muchos relacionados con el tema de la muerte; ahí nace el arte sagrado, el origen del arte es sagrado y es ritual, en el que el ser humano tiene la capacidad de simbolizar todas las expresiones creativas.
Si se han dividido las artes, ¿somos seres “integrales” en
la época moderna?
Se le ha dado más importancia al conocimiento racional, hasta llegar al Enciclopedismo, al Renacimiento; se le da más importancia a la razón y la parte subjetiva se relega, y con la ciencia que tiene su parte positiva pero no todo puede ser comprobado bajo el método científico, como hemos visto hasta ahora, pero nos ha llevado a estudiar el desarrollo de los hemisferios del cerebro humano, el derecho y el izquierdo, el arte copia íntegro lo que se ve. Antes llegabas y veías al mamut y lo pintabas en tu cueva y pintabas tus intenciones y lo cazaban dentro de la cueva como una estrategia; así hacemos en los talleres, cazamos nuestros deseos, nuestros supuestos demonios para aprender y trabajarlos.
Y los participantes, ¿qué herramientas o habilidades
desarrollan con este conocimiento?
Aprenden a ver al proceso creativo en sí mismo curativo y transformador, también aprenden a hacer visible un mundo interior y aprecian cómo las imágenes multisensoriales estimulan la creatividad y liberan nuestra expresión.
En cuanto a las habilidades, ayudamos a activar el potencial creativo; el desarrollo profesional y crecimiento personal deben ir de la mano, con ese vector doy clases en las universidades; así, es posible aplicar los procesos de percepción visual y lenguaje artístico en función de ayuda y mejora en grupos; activar la imaginación como fuente y percepción interior. Exteriorizar sentimientos y emociones como el dolor, el enojo, el miedo, el estrés, en una experiencia artística y aprender o recordar técnica s de pintura y dibujo como la acuarela, la pintura acrílica, carboncillo, modelado en barro, texturas en arena. También he dado talleres a artistas, no enseño técnica de pintura sino la expresión artística de manera natural, el lenguaje artístico es el lenguaje de origen para obtener claridad y nuevas ideas para resolver situaciones personales y valorar el hábito de investigar y buscar la innovación aún en los espacios rutinarios
¿Cómo relacionas en sentido
práctico esta idea para la
curación?
Divido el taller en cinco módulos que se relacionan con los elementos. Cada elemento y su fuerza creadora es un tema. En el fuego trabajamos con la intensidad del color y cómo actualizar nuestro proyecto de vida y creatividad; el agua habla de la flexibilidad, el fluir y el desapego, trabajamos con acuarela, pues no se puede borrar, como los actos, somos agua; en la tierra trabajamos con barro, para nuestros antepasados, la madre tierra es el amor, y nos dicen que la materia prima de la creatividad es el amor, aquí se revisa el camino que seguimos si hay sentido y corazón, nos lleva a manifestar cada acto como un acto de amor; el viento es el medio propio de la luz es el principio de la fructificación y trabajamos con el color y el vuelo, hacemos móviles, trabajamos con nuestro cuerpo, nos habla de la comunicación y la presencia, checamos nuestra coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos. El último tema es ollin, centro generador de estos elementos es donde está la pareja creadora de donde nacen sus hijos que son los elementos.
¿Quién es Diana Guarneros,
cómo se describe?
Soy y aquí estoy con muchas ganas de compartir este proceso y la vivencia personal, quiero compartir este viaje que mas allá de lo que se ve; hago la invitación a construir ese puente, entre el arte y la vida cotidiana, pues la creatividad es el encuentro intenso y consciente con nuestro mundo (interno-externo). El arte es un medio de los más nobles y seguros porque es concreto y es visual y nos lleva de manera muy transparente a este estadio, este encuentro para dar nacimiento a una nueva realidad. Soy un instrumento para compartir esta disciplina.
¿El arte nos salva, Diana?
El arte nos regresa, nos hace reivindicarnos con nosotros mismos, con nuestra sociedad, a hacer partícipes de este todo, con nuestras emociones alegrías y luchas, nos unifica, no quiere decir que sea un fundamentalismo, es como una dieta preventiva, previene crisis mayores y te da lucidez, para aceptarnos y ser propositivos. No sólo quejarnos.
¿Los horarios?
Los fines de semana realizamos talleres de doce horas, el 5 y 6 de julio y 19 y 21 de julio, y también hay cursos entre semana, el número de contacto es 9981547992 y el correo electrónico diana_guarneros@hotmail.com