Aguardiente de menta. La firma del acuerdo general de cooperación y asistencia técnica, signado por la Organización de las Naciones Unidas y el gobierno de Quintana Roo, es una muestra más de la consolidación del liderazgo de nuestro gobernador, Félix González Canto, como uno de los principales y más influyentes impulsores del “Proyecto Mesoamérica”, hasta hace poco denominado Plan Puebla-Panamá.
Vale la pena reconocer que la ONU, con todo el prestigio que eso significa, escogió a Quintana Roo para llevar a cabo este trascendente acuerdo, primero de su tipo en firmarse en nuestro país, precisamente por su liderazgo en materia de población, la experiencia de Quintana Roo en esta vertiente, reconocida ampliamente, servirá como modelo y ejemplo en lo subsiguiente, para todas las entidades del país, que a partir de ahora seguramente, también harán lo propio para establecer dicho convenio con Naciones Unidas.
En el cuerpo del acuerdo hay temas que destacan y que sin duda serán de gran valía por su aportación en beneficio del estado, como el que tiene que ver con la planeación estratégica en materia de recaudación fiscal, de certidumbre jurídica, en lo relativo a la vivienda y a la certificación y reconocimiento en prevención de contingencias, adicionalmente al programa mundial denominado “Dance for life” que pretende fortalecer los valores fundamentales entre los jóvenes, como la promoción en la prevención de enfermedades de transmisión sexual, asunto que ha sido abordado con gran responsabilidad y compromiso por el DIF estatal.
Este tipo de alianzas representan claramente la importancia que el gobernador y su administración le otorgan, a impulsar asociaciones del más alto nivel, que permiten aprovechar la asistencia técnica de la mayor categoría posible, apostando por la búsqueda de la excelencia, en el camino del fortalecimiento de los esquemas que darán como resultado, mediante este rango de asesorías, la certidumbre de avanzar por el camino correcto.
Como ya lo hemos expresado anteriormente, la profesionalización en la acción de gobierno es el resultado de una visión que va mucho más allá del simple cumplimiento de la labor, tiene que ver necesariamente con aspectos que involucran no sólo el más grande de los compromisos, sino también con el ejercicio del estadista, que sabe que su tiempo, es el de cimentar la construcción de un Quintana Roo sólido y grande para el futuro.
Mexicana. La participación directa de Julián Ricalde Magaña y María Eugenia Córdoba, por instrucciones precisas de su jefe, el presidente municipal, Gregorio Sánchez Martínez, para operar a favor de sus intereses en la elección de las delegaciones y alcaldías, que corresponden a ese municipio, siendo que Ricalde Magaña y Córdoba son funcionarios públicos, es una clara violación a la ley, aun y cuando los métodos utilizados para el propósito se intenten encubrir bajo la acción y presencia gubernamental. Una imagen retrograda que simboliza el autoritarismo y la vuelta a un pasado que suponíamos ya se había superado.
Esa participación, independientemente decíamos del aspecto legal, es un llamado a la provocación social, implica otorgar beneficios a quienes se supeditan a su voluntad y sus muy personales proyectos, que sin duda desequilibran la competencia, violentando la elección con uso de recursos públicos y enlodando un proceso ciudadano, en intromisión descarada y abusiva, reflejo de su intención de preparar los escenarios de su eventual precampaña, sin importarle la gobernabilidad del municipio, que debería de ser su prioridad.
Lo interesante es que Gregorio Sánchez no sólo repudia abiertamente al PRD, lo hace menos, lo critica en forma grotesca, mientras que ahora anda enfrascado en frenética búsqueda por la candidatura panista a la gubernatura, aun y cuando la ley se lo impide, de acuerdo a la nueva ley de residencia, sin embargo, utiliza a perredistas como los mencionados anteriormente, especialistas en meter mano negra en las elecciones, para operar a su favor, lo cual comprueba una vez más su absoluta carencia de integridad, la incongruencia manifiesta de su deslealtad.