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La vida cotidiana. ¿Un camino incierto?
  POR crystal díaz
  June 21, 2008
  elquintanarroense.com
   
 

Las necesidades básicas del ser humano es tener una familia, amigos, un trabajo o actividad que le permitan sentirse productivo, atesorar sus bienes porque le cuesta sacrificio proveerse de ellos. Pero ante todo, una armonía con él mismo, con sus emociones, así como con el medio que le rodea.
Una persona vacía y carente de estímulos, es un ser social infeliz.
Alguna vez en la vida puede llegarse a tener todo, sentirse en la cúspide del éxito tanto personal como emocional, y aún así sentirse incompleto, falto de algo.
Sentir que se está vacío por dentro y por fuera.
Y este momento entonces, es el peor que puede llegar a atravesar alguien.
Aceptar lo que viene, aprender a vivir con lo que la vida nos va dando, no basta.
Es una práctica constante el desafío de ese destino incierto, de esa búsqueda de felicidad, de ese bienestar que todos queremos tener y buscamos diariamente.
¿Hacia dónde vamos cada uno?
¿Te haz preguntado qué es lo mejor para tu vida y si vas por el camino correcto?
Quien tiene la capacidad de fomentar nuevas ilusiones en su vida y luchar por ellas, tiene la capacidad de sentirse un ser auténtico, porque no se estanca en lo mismo, porque busca, busca y encuentra.
No es sencillo darse cuenta que aparentemente teniéndolo todo, no se tiene nada.
Porque el bienestar del alma, no reside en lo material, sino en saber escuchar al corazón, a los deseos que van más allá de un bien, a esos deseos que te hacen sentirte vivo y que respiras.
A los suplicios del corazón terco que nunca está conforme y que es un inquieto constante.
Un día alguien me dijo: Los mayores esfuerzos, siempre serán los mejores triunfos.
Y esos esfuerzos combaten con el devenir de lo que es y no es, de lo que se ve y no se ve.
El destino nunca será el dictador de nuestro camino, creer en él, es una fantasía humana que funciona a medida de lo que nos provoca flojera realizar y entonces todo ello se lo dejamos caer a ese destino asignado.
No digo que un destino determinado no exista, pues creo en él, en base a lo que de pronto aparece como coincidencia divina.
¿Pero es el destino mismo la casualidad que nos lleva a andar
la vida?
Más bien, yo diria que es lo que nos lleva a decidir si continuamos por el sendero con lo que se nos va presentando o seguimos buscando más allá de él.
Una capacidad humana es saber escucharse uno mismo, cuestionar esas necesidades que nos demandan, no ver los sueños sólo al dormir e implementar un crecimiento que vaya en secuencia con el ritmo de vida y cada uno de los deseos que llegan a nosotros por medio de esos sueños.
La monotonía es la trampa que rige al ser a no descubrir nuevos horizontes, que aplaca y deja en silencio el crecimiento personal, espiritual.
Lo que nos lleva a caer en el abismo del aburrimiento y no nos permite crecer.
Por todo ello, es importante tener ritmos, métodos y horarios para cumplir nuestras obligaciones y llevar una vida ordenada, no obstante dejarnos llevar por los hábitos resulta a veces un fracaso.
Busca en tu vida los pasos que rigen el camino que deseas andar, busca en tus sueños más allá del destino que llegó a ti.
Y al final, siempre vendrá lo que tantas veces has buscado y soñado encontrar, te lo aseguro.
La vida cotidiana no es sinónimo de monotonía.
La vida cotidiana no es un camino incierto mientras tengas claro lo que quieres de ella.
Fomenta la esperanza de crecer diariamente.
Haz de cada mañana, algo nuevo, un nuevo día.

Psicóloga Clínica
crystaldiaz@hotmail.com