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La consecuencia natural de la vida, es la muerte. No hay nada más duro e irremediable que ello. Y es esa la conclusión determinada al hecho de vivir.
Hay gente que muere todos los días porque agoniza en lo que no tiene remedio, porque agoniza en no alcanzar la existencia que desea. Porque se aferra a lo que no puede ser y nunca llegará a ser.
Mientras existe otra que su único deseo al dormir, es ver al siguiente día el sol, aun a través de las nubes que lo cubren. Y al ver ese sol, reviven en cada rayo que emana de él.
En este Estado en el que vivimos, la taza de suicidios es muy alta.
¡¿Cómo es posible?! Decimos muchos, sin ver el más allá de esas mentes que pedieron la luz y el camino que a cada uno nos guía.
Mejor deberíamos construir lazos y redes de apoyo para la gente desprotegida e incapaz de ver más allá que el amplio mar azul que tenemos ante nosotros diariamente y que no es más que para ellos, un azul profundo a esos deseos muertos de llegar al fondo, al fin.
¿Cómo? Esa es una respuesta muy personal, que depende de la forma que tengas de ser una mejor persona, un mejor amigo, un mejor hijo, un mejor padre, un mejor compañero, un mejor ciudadano.
Hay gente que se muere cuando no quiere vivir. Muy lamentablemente lo he visto.
Pero hay gente que muere a través de la vida, de los años que le cayeron encima.
Y esa forma, es la muerte más digna, contradictoriamente la mejor y más esperada.
Aún así, como duele.
No cierres la puerta cuando digas adiós, porque voy a necesitarte y no te encontraré.
Si dejas la puerta abierta, podré ir a tu lado cuando te recuerde y me hagas falta.
Tu partida es algo que ya está por venir, todos los sabemos, y aún que nos afanemos a que está no llegue, está a la vuelta de la esquina.
Cuando estabas conmigo, aprendí lo que me enseñaste y viví momentos muy particulares y memorables contigo. Continuando eternamente encapsulados en mi corazón.
Te ví grande y hoy te veo pequeña y frágil, como esa esferita que está por caer sin que nadie pueda detenerla.
Cuando te apartes de mi, no me olvides, es lo único que te pido, y si puedo hacer otra petición, sigue guiando mis pasos desde arriba.
Las estrellas, son espacios vacíos y luminosos, que una vez que dejamos la tierra podemos ocupar. Ve a una de ellas y quédate ahí.
Podrás pensar que te olvidaremos al pasar de los años y ese tiempo que irá menguando la vida, pero te aseguró, jamás será así.
Me da tristeza pensar que te vas, pero más tristeza siento verte sufrir.
Quiero pensar que el desenlace será momentáneo.
Mi madre más que nadie te extrañará hasta lo más profundo de su ser, pero encontrará tu compañía en sus recuerdos y la resignación, en el gran amor que siempre le diste.
Para ti que sé que te me vas, y que no puedo hacer nada para evitarlo, más que cada vez, amarte más.
crystaldiaz@hotmail.com
Psicóloga Clínica |