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Espeque
Finalmente el parchado calendario escolar ha fenecido, por supuesto, muchos días antes de lo que oficialmente se contempla, pues es de todos sabido que los últimos días que los niños y jóvenes acuden a la escuela, lo hacen simplemente para “pachanguear” o realizar labores de mantenimiento a salones y pupitres.
El que termina, ha sido en definitiva uno de los ciclos escolares más castigados de toda la historia, si a nivel estatal se asombran de lo “generosos” que son los puentes del magisterio, deberían echar un vistazo al calendario extraoficial que priva en el municipio de José María Morelos, en donde por mucho se toman más días de los que criminalmente arrancan al “calendario de 200 días”.
Ahí precisamente podría radicar la explicación del porqué tantos egresados de las escuelas “normales” ya no tengan la vocación magisterial, como el apostolado que dejaron prominentes profesores que hace 30 o 35 años, recorrían los caminos de Quintana Roo sembrando saber y educación.
Los de ahora, -la mayoría pues no hay que generalizar-, son “flojesores” que saben que con un poco de suerte y más de palanca, o acaso con una lana, fácilmente podrán obtener una plaza, otros más suertudotes, heredarán la plaza del “viejo” y con la mano en la cintura podrán ejercer un trabajo relativamente cómodo y con vacaciones a cada vuelta de la esquina.
Pero finalmente después del oneroso gasto que significa para los padres de familia la clausura de cursos de sus hijos, que en muuuuchos de los casos, salieron sabiendo menos que el año pasado, tendrán un leve respiro, porque hay que recordar que apenas será mes y medio para que se repongan y comiencen con el calvario de las cuotas escolares, los uniformes a modo, los materiales didácticos, -que de poco sirven sin una enseñanza adecuada- y las “gastadas” de los dzirices.
Maíz palomero:
“Arranque de potro y parada de mula”, esta máxima que es tan popular, podría aplicarse a algunos integrantes del cabildo morelense, quienes al iniciar la administración, parecían chamaquitos en su primer día de clases, todos muy bien vestiditos, peinaditos, arreglados con arreboles en los cachetes para la foto del recuerdo.
No había evento en el que no se asomaran, pues entendían que estar parado bajo los inclementes rayos del sol era sinónimo del deber cumplido para devengar el jugoso salario que se les asignó.
Pues a algunos muy poco les duró la disposición de estar parados en cuento evento pudiera celebrarse, muy lejos del compromiso de ejercer una labor acorde al cargo que el pueblo les confirió, salvo por sus muy honrosas excepciones, como Juan Renán Sosa Pech, Moisés González Torres, Amparo Catzín Chuc y Carlos Pérez Díaz, que han estado pendientes de las comisiones que presiden y atendiendo con apremio a los ciudadanos que los requieren, los otros ediles han “colgado” sus hamacas para esperar cómodamente la quincena.
Quizá por ignorar cuál es su labor y cómo deben ejercerla, estos concejales han optado por buscar su provecho personal y en este tenor los regidores de oposición no cantan mal las rancheras, pues “bailan” al mismo son que sus compañeros de bancada tricolor que muy pronto sufrieron de “Alzhéimer” político.
Maíz nuevo
Hay rumores que pronto vendrá el cambio de directiva en el Partido Revolucionario Institucional, lo cual le dará mucho gusto a quienes verdaderamente aman el deporte de los “costalazos”, pues de un tiempo para acá, el tricolor había asumido una postura similar a la de los partidos de ocasión que saltan al entarimado solo cuando hay elecciones.
En este tenor, una renovación en el Partido Revolucionario Institucional, permitirá poner al día los activos de ese instituto político que prácticamente está en ceros cuando los meses transcurren con harta rapidez y se acercan a la fecha de elecciones federal, que por supuesto, son de total importancia al influir de manera determinante en las definiciones para la renovación del poder ejecutivo en las futuras elecciones estatales.
Y como desgranábamos, la realidad actual del tricolor es lamentable, solo equiparable a lo que ocurre con la dirigencia municipal del PRD que tiene largas temporadas de puertas cerradas en sus oficinas y los grillos solo se interesan en reactivarlo cuando hay posibilidad de llegar a regidurías por representación proporcional.
Así que Roberto Borge Angulo, tiene enfrente un enorme reto, el de lograr el arribo a la dirigencia de priistas verdaderamente comprometidos con su causa que comiencen desde ya los trabajos que desde hace meses quedaron literalmente paralizados y que serán de fundamental importancia para el rescate de este partido que en elecciones anteriores al proceso local más reciente, había perdido terreno ante los partidos de ocasión.
Periodista |